Cap de Formentor: los acantilados del norte
En el mapa, Mallorca termina en una lengua de piedra que se adelgaza hasta hundirse en el mar, frente a Menorca. Es el Cap de Formentor, el punto más al norte de la isla, y quien lo visita entiende enseguida por qué los mallorquines lo llaman también el "encuentro de los vientos". Desde Port d'Andratx queda en el otro extremo de Mallorca, pero es de esas excursiones que merecen un día entero: la carretera, los miradores y el propio cabo forman parte de la experiencia, no solo el destino final.
Una carretera diseñada para el paisaje
La Ma-2210 sale de Port de Pollença y sube durante unos veinte kilómetros de curvas cerradas hasta el faro. La trazó el ingeniero mallorquín Antonio Parietti en 1925, el mismo que años más tarde afrontaría el trazado imposible de Sa Calobra. Antes de que existiera esta carretera, la única manera de llegar al extremo del cabo era en barco o por un camino de cabras, y los materiales para construir el faro tuvieron que transportarse por mar.
El mirador que resume Formentor
A pocos minutos de iniciar la subida aparece el Mirador Es Colomer, también llamado Mirador de Sa Creueta: una plataforma sobre un acantilado de más de 200 metros desde la que se ve el islote de Es Colomer, una roca de 300 metros de largo batida por el oleaje. Es la imagen que más veces se ha fotografiado de Formentor y, aun así, no decepciona. Quien tenga tiempo y buen calzado puede seguir un sendero corto hasta la Talaia d'Albercutx, una torre de vigía del siglo XVI construida para avistar barcos piratas, hoy asomada a las dos vertientes del cabo: los acantilados por un lado, la bahía de Pollença por el otro.
El faro, al final de la carretera
El Far de Formentor se inauguró en 1863, en uno de los emplazamientos más difíciles de construir de todas las Baleares. Se levanta a unos 200 metros sobre el agua y, en un día despejado, desde allí se distingue Menorca en el horizonte. La carretera termina prácticamente en la puerta del faro, donde hay un pequeño bar y un aparcamiento que se llena pronto.
Una playa de pinos y una cala solo para quien camina
A mitad de camino entre el mirador y el faro está la Platja de Formentor, un arco de arena fina y agua tranquila, resguardado por un pinar, muy distinto a las calas rocosas del sur de la isla. Un poco más adelante, un sendero de quince o veinte minutos lleva hasta Cala Figuera, más pequeña y menos concurrida, buena para quien busca nadar sin multitudes. Si el plan es completar el mapa de calas mallorquinas, esta zona del norte es el contrapunto perfecto a las que ya conocemos del sur y el este de la isla.
Cómo organizarse la visita
Entre el 15 de mayo y el 18 de octubre, de 10.00 a 22.00 horas, el tramo final de la carretera hacia el faro está restringido al tráfico privado para proteger un espacio que forma parte de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Durante esas fechas y ese horario, la manera de llegar es la línea de autobús 334, que conecta Alcúdia, Port de Pollença, el Mirador del Colomer, la Platja de Formentor y el propio faro. Fuera de esas fechas o de ese horario, se puede subir en coche sin problema. Conviene consultar las condiciones actualizadas antes de salir, en la web oficial de gestión del espacio.
Ir a primera hora de la mañana o dejarlo para el final de la tarde, cuando la luz cae de lado sobre los acantilados, sigue siendo la mejor manera de disfrutar de Formentor sin las caravanas de coches y bicicletas que suben durante las horas centrales del día.