Senderismo costero cerca de Mon Port: miradores y calas a pie
El paseo marítimo de Port d'Andratx se va quedando atrás poco a poco: las últimas casas, los jardines, y luego solo los pinos y el mar, siempre al lado. Por ahí, cerca de Mon Port, empieza un camino tranquilo que va descubriendo miradores y calas sin ninguna prisa, uno detrás de otro, como quien pasea sin llevar reloj.
Cala Llamp, la lámina de roca sobre el mar
A poco menos de tres kilómetros del puerto deportivo, siguiendo el antiguo Camí Vell de Cala Llamp, el camino deja atrás las últimas urbanizaciones y se adentra entre pinos hasta una cala de fondo rocoso, con grandes plataformas de piedra lisa donde tumbarse casi sobre el agua. Al fondo, la silueta de Sa Dragonera y las montañas de Sa Mola completan el paisaje. Conviene seguir siempre el camino señalizado y no aventurarse por atajos no oficiales, ya que parte del entorno es terreno privado. Por ser una de las calas más conocidas de la zona, recibe barcos durante el día; para disfrutarla con calma, lo mejor es ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde.
Cala Moragues, la calita del final del paseo
Si se continúa un poco más por el mismo litoral, o se toma como excursión independiente y más corta desde el puerto, se llega a Cala Moragues: apenas sesenta metros de arena y piedra, recogida entre las rocas, con muy pocos servicios y algo de trasiego de bañistas de los hoteles cercanos. No es la cala más espectacular del suroeste, pero sí una de las más a mano — perfecta para un baño rápido sin coger el coche, con el puerto y sus barcos de fondo.
La Torre de Cala en Basset, un mirador con siglos de historia
Para quien quiera sumar algo de historia a la caminata, a unos veinte minutos en coche, en Sant Elm, empieza la ruta circular hasta la Torre de Cala en Basset —también llamada Torre de Sa Rabassada—: unos cinco kilómetros, dificultad moderada y hora y media de camino entre pinares. La torre, de planta cilíndrica y algo más de nueve metros de altura, se construyó en 1583 como parte del sistema de torres de defensa —junto con la Torre des Cap Andritxol y la Torre de la Mola— que vigilaba la costa frente a los ataques piratas y controlaba el paso de embarcaciones por el Freu de Sa Dragonera. Perdió su función militar en el siglo XIX, aunque durante la Guerra Civil se usó para el control aéreo; de ahí el edificio anexo que todavía se conserva junto a ella.
Hay que decirlo con honestidad: su estado de conservación no es el mejor, y varias asociaciones locales llevan años reclamando su restauración. Pero eso no resta nada a las vistas desde la Punta de Sa Galera: Sa Dragonera al frente, Cala en Basset a los pies y la Serra de Tramuntana cerrando el paisaje por detrás.
Cómo organizarlo desde Mon Port
Cala Llamp y Cala Moragues se pueden enlazar a pie el mismo día, combinadas con un baño y sin necesidad de coche. Para la Torre de Cala en Basset conviene reservar media mañana o media tarde, sobre todo en verano: apenas hay sombra ni servicios en el camino, así que hacen falta agua, calzado con buen agarre y algo de protección solar. Si buscáis más rutas por la zona, en el blog tenéis también nuestras excursiones desde Andratx.
De vuelta en Mon Port Hotel & Spa, después de tanto camino de tierra y piedra, el spa y la piscina hacen el resto.
Cerca de aquí, el senderismo no exige subir montañas ni reservar todo un día: basta con salir a caminar por la costa para encontrar, cala tras cala, otra forma de conocer Port d'Andratx.